La Universidad de La Laguna  y
l'Associazione Culturale
"Harwa 2001" ONLUS
presentan


Tumba de Harwa 2006

 

Localización de los trabajos
a
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Marzo
Abril
 
Quién era Harwa
 

24 de febrero

por Miguel Ángel Molinero Polo

El primer viernes de la semana, el día de descanso, nos llega cuando sólo llevamos cuatro días en Egipto y sólo dos de trabajo efectivo. Las prisas, los nervios, la ansiedad de los días previos a nuestra salida, se fueron calmando algo al subir al avión. La emoción de volver a Egipto, el recibimiento caluroso de los compañeros de la Misión que ya estaban aquí, la visita de la tumba de Harwa y el reencuentro con sus textos, las primeras visitas de otros y a otros grupos arqueológicos, ocuparon por completo nuestros primeros días. Sólo hoy, jueves, con la tranquilidad del día de fiesta y un mejor funcionamiento de internet hemos podido abrir la página de la Misión Epigráfica.
Por primera vez desde que se iniciaron las excavaciones de la tumba de Harwa, en 1995, el trabajo para este año ha sido dividido en dos campañas independientes con tareas específicas para cada una de ellas: epigráficas de febrero a abril y arqueológicas en las fechas tradicionales del otoño egipcio. Durante diez años, los integrantes del amplísimo equipo nos reencontrábamos en los meses de octubre a diciembre. No llegábamos todos al mismo tiempo ni nuestras estancias tenían la misma duración, pero siempre, al menos unos días, coincidíamos unos con otros.
En estos diez años, la amplitud de las tareas ha multiplicado el número y la variedad de especialistas que acuden a desarrollar su trabajo específico con los materiales que está proporcionando el complejo funerario de las TT (tumbas tebanas) 37 y 404.
Las salas principales de la tumba de Harwa estaban decoradas del suelo al techo con relieves o contextos funerarios. El abandono y los seísmos habían ido deteriorándola, sin llegar a ocultarla por completo, de manera que estaba abierta, era conocida y fue saqueada durante siglos. Las excavaciones de la Misión Arqueológica Italiana en Luxor han recuperado más de cinco mil fragmentos de su decoración –y tienen que descubrirse aún varios miles más en los pozos y las cámaras que están aún sin excavar–. Guardados en cajas, organizadas éstas según el lugar del hallazgo, esperan a que el equipo de epigrafistas vaya leyendo sus signos, recomponga palabras, frases enteras, y las escenas a las que pertenecían e identifique el lugar que ocupaban en las paredes. Pero para realizar esta labor, el grupo epigráfico tiene unas necesidades de espacio libre en el interior de la tumba que pueden llegar a interferir en la labor de los demás, por lo que decidimos iniciar en este año la experiencia en solitario. Esta situación nos va a privar de la presencia de compañeros entrañables. Por fortuna, algunos de ellos aprovecharán la apertura de la tumba para pasar a hacer trabajos puntuales y eso nos devolverá su compañía por algunos momentos.
Esta división del equipo nos da la oportunidad de iniciar un diario de las actividades del grupo de epigrafistas de la tumba de Harwa. La propia naturaleza de nuestro trabajo condicionará el carácter de este diario que no será exactamente tal. Nuestra especialidad es de resultados más lentos que las otras técnicas que intervienen en un excavación, por ejemplo, que la propia arqueológica con la magia de sus descubrimientos repentinos, o, en realidad, que se perciben así, aunque también son el fruto de una labor paciente y planificada. Hay días en que los epigrafistas unimos dos bloques grandes de pared y conseguimos leer una parte significativa de una titulatura, de una escena o de alguna frase de himno u oración. Pero en otros momentos, el registro minucioso de una caja que contiene un centenar de fragmentos de pared con medio signo jeroglífico –o incluso menos– no aportará nada significativo que reseñar; es una tarea necesaria, que dará sus frutos a largo plazo, cuando revisemos la base de datos buscando las partes de pared con signos que puedan encajar con los que ya tengamos identificados, pero para el lector del diario le parecerán días de trabajo repetitivo. En consecuencia, intentaremos mantener regularidad en la redacción de estos textos, pero no podemos comprometernos a escribirlo todos los días, pues no siempre nuestra tarea traerá noticias de un interés inmediato.
En internet ya existen otros diarios de trabajos arqueológicos, como el de nuestro propio equipo de Harwa, el más antiguo de los que siguen en activo relacionados con la Egiptología, o el más conocido en español, el de nuestros amigos del Proyecto Djehuty. Creemos que la especificidad de la epigrafía nos permitirá crear un diario original, que muestre las características de otra más de las muchas tareas que se realizan en una excavación en Egipto.
 

 

LA MISIÓN


Los miembros
El inspector
Los trabajadores egipcios
 

 

LA FOTO DEL DÍA

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