La Universidad de La Laguna  y
l'Associazione Culturale
"Harwa 2001" ONLUS
presentan


Tumba de Harwa 2006

 

Localización de los trabajos
a
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Marzo
Abril
 
Quién era Harwa
 

25 de febrero

por Miguel Ángel Molinero Polo

Sábado, día de inicio de la semana egipcia, y la primera que vamos a pasar entera dedicados al trabajo en la tumba. Pero al llegar a Harwa nos espera una sorpresa: no hay electricidad. Animo a las tres chicas del equipo lagunero a que aprovechen para pasar por una experiencia que a mí me impresionó mucho en mi primera campaña, cuando un día se fue la luz: permanecer dentro, a oscuras y en silencio. No es una cuestión morbosa, yo al menos no lo vivo así, pero sí es una situación a la que no puedo comparar otras que me hayan sucedido. La oscuridad es absoluta, aunque a esas horas de la mañana entra un cierto reflejo del sol por la puerta principal, orientada al este. La mejor definición que se me ocurre es que las tinieblas se hacen pesadas, especialmente cuando se ha pasado a la Segunda Sala Hipóstila. El tránsito desde la cámara anterior está marcado por el relieve en que Anubis coge la mano de Harwa y lo lleva hacia el interior y esa imagen, que el equipo ha elegido como símbolo, no puede dejar de influir en nuestro ánimo en ese momento.
Con un cierto alivio nos ponemos al trabajo, iluminándonos con las linternas frontales, las mismas que usan los espeleólogos, y que son parte imprescindible de nuestro equipamiento. Pero el amor al trabajo y a la epigrafía también tiene sus límites y tras dos horas a oscuras y con esa iluminación mínima tenemos que decidir cambiar de ocupación. Para no mover todo el material que teníamos ya extendido sobre tablas, ayudamos a Mustafa, que lleva varios días trabajando en el patio, ocupado con los fragmentos de decoración del vestíbulo. Esta sala había sido ocupada por el Metropolitan Museum de Nueva York, en la década de 1920, para guardar las piezas muy pesadas que aparecieron en sus excavaciones en la zona de Deir el-Bahari y el-Assassif. Desde entonces su acceso había quedado clausurado, y eso nos incluía a nosotros, que no podíamos utilizarlo como sala de entrada a la tumba. Durante el año pasado, el Servicio de Antigüedades trasladó su contenido a uno de sus almacenes en Gurna y nosotros podemos por fin entrar a través de él.
Como en otros lugares de la tumba de Harwa, los fragmentos de decoración encontrados por el suelo del Vestíbulo tienen procedencias muy diversas. Hemos podido devolver a su lugar original un gran bloque que pertenecía a una jamba de acceso a la Segunda Sala Hipóstila, y que ha aparecido a más de 50 m de su lugar original. No hay prueba más evidente de la forma en que la tumba fue transitada, removida y saqueada en los siglos que precedieron a la instauración de un sistema de protección de los monumentos. La falta de electricidad y esta circunstancia nos han permitido hoy una agradable ruptura en la rutina del trabajo previsto y la posibilidad de dejar por un día los textos y trabajar con los relieves que decoraban el Vestíbulo y el patio. Como en cada lugar de la tumba, los escultores han vuelto a sorprendernos con su capacidad para crear sutiles variaciones y que cada elemento sea particular, tenga una personalidad diferenciada y vida propia.
 

 

LA MISIÓN


Los miembros
El inspector
Los trabajadores egipcios
 

 

LA FOTO DEL DÍA

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