La Universidad de La Laguna  y
l'Associazione Culturale
"Harwa 2001" ONLUS
presentan


Tumba de Harwa 2006

 

Localización de los trabajos
a
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
30 31 1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 1 2 3 4 5
Marzo
Abril
 
Quién era Harwa
 

26 de febrero

por Miguel Ángel Molinero Polo

Desde ayer teníamos pendiente una visita a la tumba de Montuemhat, a la que amablemente el director de su excavación, el Dr. F. Gomáa de la Universidad de Tübingen y su colaborador, el Dr. J. Martínez, habían invitado a todo el equipo. Su portada se alza a escasos metros del aparcamiento de Deir el-Bahari, convertida ahora en un gran arco de adobe. Todos los que han venido como turistas a Egipto han tenido que pasar por delante de ella, sin saber lo que ocultaba esa puerta, extraña a la imagen más común de la arquitectura del Valle del Nilo.
Montuemhat ocupó cargos idénticos a los de Harwa un poco de tiempo después de él, y tomó como modelo la tumba de su predecesor, aunque ampliando la concepción general de una manera que podemos calificar de descomunal. Su complejo funerario es uno de los más grandes de Egipto, lo que puede dar una idea, en este país de construcciones gigantescas, del tamaño del monumento que hemos visto hoy.
Sus propias dimensiones han impedido que fuera recubierto completamente por la tierra, y su visibilidad hizo que los saqueadores centraran en él su actividad. Una gran parte de sus maravillosos relieves están repartidos ahora por todo el mundo, mientras miles de fragmentos se amontonan en sus salas. Diversos arqueólogos han intentado durante el siglo pasado progresar en su restauración, pero la tarea se les ha resistido. Para mayor desgracia, un incendio provocado accidentalmente por saqueadores en la década de 1980 ha ennegrecido sus paredes y provocado pérdidas en sus inscripciones. Hace falta mucho valor y seguridad para atreverse a aceptar este trabajo, como han hecho sus actuales responsables.
La visita de Montuemhat era un momento esperado por el equipo de Harwa desde hacía varios años. Poder contemplar desde el suelo los dos patios, con sus lotos esculpidos descomunales abiertos al cielo, era algo que habíamos soñado siempre que nos asomábamos desde arriba, tirados en el suelo para evitar el vértigo. Caminar por su pasillo místico, que imita en su recorrido la simbólica tumba de Osiris, se nos antojaba inalcanzable. Pero, al mismo tiempo, imprescindible, porque Harwa creó una estructura similar aunque, por desgracia, los escultores se encontraron con tumbas más antiguas, desconocidas ya para ellos, que tuvieron que respetar, lo que les obligó a deformar el plan original. Para nosotros, en cierta forma, ha sido como entrar en la tumba de Harwa que nunca fue. Al mismo tiempo, nos sentíamos orgullosos cuando reconocíamos un rasgo tomado de aquélla, como si hubiéramos sido nosotros sus creadores. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento al actual equipo de trabajo en Montuemhat, y nuestros deseos del mejor resultado en su labor.
 

 

LA MISIÓN


Los miembros
El inspector
Los trabajadores egipcios
 

 

LA FOTO DEL DÍA

< Página anterior       Página siguiente >