La Universidad de La Laguna  y
l'Associazione Culturale
"Harwa 2001" ONLUS
presentan


Tumba de Harwa 2006

 

Localización de los trabajos
a
Febrero
Marzo
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Quién era Harwa
 

5 de abril

por Miguel Ángel Molinero Polo

Ya desde casa escribo esta última entrada y es la que más me ha costado. El miércoles 5 de abril se cerró la tumba a media mañana. No podíamos llegar hasta la hora normal de fin de la jornada, pues había muchas formalidades que cumplir en el taftish, la oficina del SCA. Ni siquiera tuvimos tiempo de hacer un paseo con calma por la tumba, que hubiera servido como despedida a Harwa y como repaso de la tarea concluida.
Ésta ha sido una campaña productiva, aunque menos vistosa que la de otros años. Se han registrado más de mil quinientos bloques de pared con decoración, una cifra enorme, que ha duplicado el número de fragmentos fichados. Se han introducido los datos de otros tantos bloques en la base de datos. Se ha mejorado la reconstrucción de las tres puertas de la pared sur que ahora están ya almacenadas y se ha iniciado la reconstrucción de dos puertas de la pared norte. Hemos empezado a identificar y ubicar bloques de los pilares, probablemente la tarea más difícil que vamos a emprender los epigrafistas de Harwa, pues la composición que cubre estos soportes es por ahora inédita. Se han realizado copias a mano del texto aún visible en los pilares del patio de Harwa y de Pabasa. Y, por encima de todo esto, hemos aprendido muchísimo todos, de epigrafía, de textos egipcios, de la Tebas antigua y del Egipto actual. Y hemos disfrutado mucho con este aprendizaje.
Desde aquí, los miembros del equipo epigráfico lagunero queremos agradecer muy sinceramente esta oportunidad maravillosa a Francesco Tiradritti, director de la Misión Italiana de Luxor, que desde hace tres años confía en nosotros, a todos los integrantes de la Misión, por hacer de este periodo de duro trabajo –porque lo es– una estancia entre amigos, y a la Compagnia di San Paolo y a Toro Assicurazione, por su apoyo financiero.
Luxor no dejó de marcar su impronta hasta el último minuto antes de nuestra partida. Habíamos reservado mesa en un restaurante nuevo, muy bien montado, justo enfrente de la estación de tren, donde quedamos con L. Corcoran para despedirnos de ella. Llegamos con bastante tiempo antes de la hora en que teníamos que estar en el andén. Desde el primer momento indicamos al camarero que no podíamos demorarnos mucho y queríamos algo rápido y sin complicaciones. Amablemente, a todo dijo que no había problemas. Una hora y media más tarde nos tuvimos que ir sin haber empezado a cenar. Entre tanto, habíamos descubierto que el camarero no debía de saber en inglés otra cosa que “Yes, yes” y “no problem”.
 

 

LA MISIÓN


Los miembros
El inspector
Los trabajadores egipcios

 

 

LA FOTO DEL DÍA

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